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Posted: domingo, julio 18, 2010 by Adrian Olam in Etiquetas: , ,
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Por cómo nací.

5 comentarios:

  1. Ap. says:

    esta vida va a estar buena...

  1. 3.1414 says:

    mejor que la anterior.. ;P

  1. Adrian Olam says:

    Esta existe también en un Universo Alterno; pero quiero pensar que esta versión es la mejor para mí...

  1. A veces el peso del mundo en tus hombros es literal.
    A menudo Atlas esta detrás de cada paso nuestro; cada atmósfera y las emociones y responsabilidad que contienen en un mundo enteramente posible como éste, se vuelven graves. Entra activa la gravedad.

    Sumamos vectores.
    El peso de una vida nos lleva y reduce a nada hacia el centro masivo de todo.
    Por otro lado, nuestras ideas y nociones - el ideal posible de las pasiones tironea y a veces eleva contrario, al cielo.

    Restamos, equilibrados;
    en un limbo Atlántico donde la estabilidad de nuestra reticencia, de nuestro deber, misión y toda potencia determinan la delgada linea que concilia fuerzas tales que de otra manera atentarían contra nuestra integridad. Fuerza, cero.

    ¿Dónde restan el miedo, la duda, el amor o la compasión?

    Se me antojan generadoras de nuevos intersticios de conflicto eventualmente equilibrantes - en la vida, dia a dia, es una labor de Atlas la que operamos. Sosteniendo un mundo y vida encima, todavía éstos nos requieren ser el escalón próximo para que nuevos gigantes - nuevos Atlas - se paren sobre nuestros hombros. A decir verdad, creo que este fenómeno es sólo el acto patente del crecimiento y la evolución.

    Que la dificultad de una vida sea reducida desde hoy y para siempre, a la diferencia entre el orden y el caos,
    a la edificación de una torre de marfil desde una arquitectura adecuada
    y de su gloria inarmónica, pulverizada.
    Que las dificultades de una vida y todos los mundos y mapas que nos restan sean desde hoy reducidos,
    aniquilados
    a Aproximadamente, Nada.

  1. fosforito says:

    Bien por la disertación.